
El otro día estaba discutiendo hablando con un amigo que acaba de sacar un libro sobre los partes de Guerra de Wellington (ISBN 978-84-96186-86-9) en España, un subconjunto de todos los escritos por el británico a lo largo de su vida y que afecta a la guerra Peninsular, concretamente, a la zona de Salamanca, Castilla, ... . Previamente había sacado un libro de lectura un poco menos densa del que ya he hablado previamente. La cuestión es que yo le sugería para la tercera entrega escribir algo de cómo se hacían las cosas en la época. El tema de movilizar 40, 50.000 o más soldados no era una tarea sencilla y exigía un esfuerzo organizador más que considerable. De hecho, muchas veces, la guerra no la ganaba el mejor general sino el que mejor se organizaba. El llegar a la batalla con las más tropas, más descansadas, mejor equipadas y en el momento justo no es moco de pavo. Puede llamar la atención de Wellington haya puesto sitio a los franceses en Burgos y haya tenido que retirarse por no haber llevado artillería .... ¿cómo es eso posible? Pues voy a ver si explico algo lo que es la artillería a finales del s.XVII y principios del s.XIX.
Hoy en día los términos artillería de campaña, artillería de sitio, obuses, cañones, .... pierden un poco de sentido. Hoy en día los cañones son muy versátiles, pudiendo actuar en muchos roles. Además, el alcance se ha multiplicado por 10 (al menos) Un cañón moderno del 105 como el L118 puede actuar como cañón (tiro por debajo de 45º) como howitzer (por encima de 45º) ser remolcado, puesto en posición fija, disparar a más de 15 km y tirar una gran variedad de proyectiles. Pero esto hace 200 años, no era así ni mucho menos.
Hace 200 años, como ahora, los cañones más poderosos se montaban como siempre en los barcos aprovechando la movilidad de estos. Por motivos de distribución de pesos, los más pesados se ponían en los puentes inferiores, aligerando el calibre según se iba subiendo en el barco. En la cubierta más inferior se montaban las piezas de 36 o 24 libras que podían lanzar proyectiles de unos 14 o 12 kilos. A medida que se subían a las cubiertas superiores el calibre iba disminuyendo. Por ejemplo, el Santísima Trinidad montaba cañones de 36, 24, 12 y 8 libras. Desde una perspectiva moderna estos valores dicen poco, pero si decimos que un cañón de 36 libras puede llegar a pesar casi cuatro toneladas podemos pensar que el moverlo en tierra era ligeramente "complejo". Si nos ponemos en el periodo entre la toma de Badajoz y la Batalla de Salamanca (aquí conocida por los Arapiles) en que los ejércitos Anglo-Portugués-Español y Francés marcharon en paralelo a escasa distancia el andar arrastrando un cañón de 36 libras no debía ser lo más cómodo y eso que estamos hablando de las llanuras de Castilla. Debido a esto, vamos a ver la clasificación de la artillería.
Artillería de sitio y de guarnición.
Con la excepción de la naval, es la que dispone de mayores calibres, desde las 4 a las 24 libras o incluso mayores. Comprende cañones, morteros, obuses, .... Los morteros pueden llegar a las 15 pulgadas de calibre (estos me miden por el tamaño de la boca en lugar de por el peso del proyectil) No estñan pensados por lo general para ser móviles por lo que pueden tener cureñas como las de la foto de abajo que es un cañón naval, pero puede ser utilizado para guardar el puerto, si es preciso.
Aunque los cañones sean grande y pesados siempre se les puede mover con la ayuda de grúas y similares siempre que se cuenta con la ayuda de unos fuertes brazos y tiempo suficiente.
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Cañón de 9 libras inglés capturado en Donosti. Fuente: propia |
Artillería de campaña
Es la que se lleva a la batalla. Cuando leemos sobre las batallas de la época napoleónica es a la que se suelen referir aunque en esto hay excepciones. Si por ejemplo, un ejército se acerca a una ciudad controlada por el otro, es posible que pueda tirar de la artillería de plaza.
En el ejército francés la artillería de campaña era de 4, 8 y 12 libras tan solo en comparación con la mayor variedad de calibres de la artillería anterior ¿cual es el motivo? Pues por un lado, el simplificar un poco la cadena logística, no es lo mismo llevar municiones para tres calibres que para 8 y por otro lado, el peso. Un cañón de 24 libres pesa casi tres toneladas contando su afuste y solo el tubo mide 2,5 metros. El cañón de 12 libras pesa sólo 900 kg .... ¡ande vamos a parar! Aún así, para mover el bisho en cuestión eran necesaria media docena de caballos y 15 personas para servir la pieza. A todo eso, sumemos los carros para las municiones, equipos, ..... Por ejemplo, un cuerpo de artillería que acompañara a un ejército que constara de 200 cañones precisaría 440 carros y ¡2.840 caballos! y unos 2.000 hombres sólo para la artillería.
Artillería montada.
Artillería a caballo. fuente Wikipedia |
Cuadro de infatería. Fuente: wikipedia |
De esto podemos concluir que el ejercicio logístico de mover un ejército de la época napoleónica era una empresa arduo complicada. De hecho, desde los tiempos de Roma y de Anibal y con muy pocas excepciones, el tamaño de los ejércitos en campaña era de pocos miles, especialmente, lejos de sus bases. Tampoco se podía desplazar a todo el ejército el mismo día por la misma ruta, sencillamente, ni cabían, ni había forma de darles de comer. Por ejemplo, en el libro de Wellington que menciono antes se describe el movimiento de una división francesa entre Ciudad Rodrigo y Alcántara y se desplazan de brigada en brigada, una cada día. Además, las cosas que han de planear con tiempo habida cuenta del retraso de las comunicaciones (desde varias horas a varios días, dependiendo de la distancia)
Al final, resulta que lo que sale en las películas no se parece en mucho a la realidad, al menos, en las cosas mas mundanas.
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